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Investigación para optimizar la aplicación del agua activada con plasma para higienizar las barricas, manteniendo su calidad y reduciendo los aditivos químicos

La doctora Rosa López Martín es investigadora del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino desde el Servicio de Investigación Agraria y Sanidad Vegetal del Gobierno de La Rioja y co-coordinadora del grupo de investigación GESVIN, con el proyecto ‘Aplicación de plasma atmosférico frío para la higienización de barricas de madera de roble empleadas en la industria enológica’, con dos  subproyectos complementarios: uno liderado por la profesora Ana González  Marcos de la Universidad de La Rioja para la ‘Optimización de la aplicación de la tecnología’ y otro liderado por ella sobre el ‘Impacto de los tratamientos aplicados en la composición y estructura de la madera, así como en la calidad de los vinos en ella envejecidos’.

 

El proyecto se basa en el tratamiento indirecto de la madera con agua tratada con gas plasmatizado (agua PAW), que permitiría la utilización de los sistemas habituales de limpieza de barricas de las bodegas. Se trata de una tecnología emergente, limpia, basada en la generación “in situ” de agua con poder desinfectante sin la adición de productos químicos.

 

“El objetivo general del proyecto –afirma Rosa López Martín– es optimizar la aplicación del agua activada con plasma (mediante la tecnología de plasma atmosférico frío) para higienizar la madera usada en la crianza del vino, manteniendo su calidad y reduciendo los aditivos químicos. Dado que la crianza en barrica es una práctica tradicional en la elaboración de vino y que el empleo de barricas nuevas supone un elevado coste económico y ecológico, las bodegas intentan alargar su vida útil durante varios años, sin embargo, las características específicas de la madera de roble dificultan su limpieza y desinfección. Hasta el momento, las bodegas han intentado resolver el problema mediante el empleo de agua caliente a presión y el aporte de anhídrido sulfuroso en forma gaseosa. Pero, por una parte, su eficacia es insuficiente, como queda demostrado por las desviaciones que ocurren en los vinos como consecuencia de problemas microbiológicos (aminas biógenas, picado, fenoles volátiles…) y por otra, la directiva 98/8/CE2 de la Comisión Europea, prohíbe el uso de este aditivo para la higienización de barricas, aunque en España se concedió una moratoria que finaliza en 2025. Por ello, es necesario buscar alternativas que permitan sustituir el anhídrido sulfuroso y mejorar la eficacia de la limpieza de las barricas. En este contexto, se va a estudiar la aplicación de esta tecnología emergente e innovadora como es el uso del ‘Plasma Atmosférico Frío (APCP)’, gracias  al equipamiento del que dispone el grupo del departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de La Rioja”.