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María Pilar Sáenz Navajas, investigadora de la percepción de las sensaciones olfato-gustativas del vino, se incorpora al ICVV con un contrato Ramón y Cajal

María Pilar Sáenz Navajas (Logroño, 1981) es licenciada en Química y en Enología por la Universidad de La Rioja (2004, 2006) y doctora con mención europea, por la misma universidad con Premio Extraordinario de Doctorado (2011). A lo largo de su carrera profesional ha realizado diversas estancias en centros de investigación internacionales de prestigio en Austria (Universidad Técnica de Viena), Francia (Centro de Ciencias del Gusto y de la Alimentación de la Universidad de Borgoña) y Estados Unidos (Departamento de Viticultura y Enología de la Universidad de California, Davis). Desde 2013 hasta 2020 ha trabajado como investigadora en la Universidad de Zaragoza, hasta que, en enero de 2021, se ha incorporado al ICVV con un contrato Ramón y Cajal. Ello supone para esta investigadora “incorporarse a un centro de referencia en la investigación relacionada con la uva y el vino, y que dispone de un contexto científico único en España para desarrollar la línea de investigación que he desarrollado desde el inicio de mi carrera científica en el año 2003”.

 

Su investigación tiene como objetivo “entender los mecanismos, tanto perceptuales como cognitivos, implicados en la percepción de las sensaciones olfato-gustativas del vino y su vinculación con la calidad, tipicidad, aceptabilidad y apreciación del producto”. Para ello combina estrategias derivadas de distintos campos de la ciencia, incluyendo la química del sabor, la evaluación sensorial y la ciencia del consumidor.

 

María Pilar Sáenz Navajas sostiene que “las propiedades organolépticas del vino definen los estilos de vino y su tipicidad, por eso el aumento del conocimiento en este campo generará herramientas que permitan al sector vitivinícola promover e incentivar la singularidad y superioridad de sus vinos. Esta línea podría tener un papel decisivo en el diseño de estrategias de manejo del viñedo y de elaboración capaces de modular la composición del vino en distintos puntos de la vinificación. Con todo esto, se pretende generar una mejora de los valores económico y cultural-patrimonial de la producción vitivinícola mediante la dotación de herramientas que faciliten la elaboración, caracterización y producción de vinos con propiedades únicas, ligados al territorio y al medio rural”.