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Caracteres agronómicos afectados por la reorganización cromosómica que dio lugar a la variedad Tempranillo Blanco

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La variedad Tempranillo Blanco se originó a partir de un proceso espontáneo de reorganización cromosómica en una planta de Tempranillo Tinto. Durante este proceso, se perdió la información genética necesaria para la síntesis de pigmentos antociánicos responsables del color, en el hollejo de la uva, dando lugar a los frutos no coloreados que caracterizan a esta nueva variedad. Sin embargo, el Tempranillo Blanco presenta otras características agronómicas que lo diferencian de su progenitor tinto.

El análisis comparativo del comportamiento reproductivo de las variedades Tempranillo Blanco y Tempranillo Tinto durante dos añadas consecutivas, ha permitido determinar que el menor peso de los racimos que caracteriza a Tempranillo Blanco deriva de su menor número semillas por baya y de su mayor tendencia al millerandage, fenómenos que provienen de su dificultad para el cuajado de los frutos. Esta característica deriva a su vez de la menor viabilidad de sus granos de polen, probablemente consecuencia del mismo proceso de reorganización cromosómica que generó la pérdida de color en los frutos. En este contexto, la baja viabilidad del polen dificulta los procesos de germinación y de fertilización, lo que reduce asimismo la tasa de cuajado de frutos y el rendimiento en esta nueva variedad.

Por otra parte, el estudio del comportamiento de Tempranillo Blanco en una red de nueve parcelas distribuidas a lo largo del río Ebro a su paso por La Rioja, permitió conocer que su déficit de cuajado se acentúa ante condiciones climáticas concretas que limitan su producción. Así las cosas, se comprueba cómo las bajas temperaturas en pre-floración y la presencia de lluvias durante el periodo de floración dificultan el cuajado en esta variedad, lo que a su vez favorece la aparición de millerandage y reduce el rendimiento esperado. 

No obstante, la contención del rendimiento en Tempranillo Blanco puede contribuir a la elaboración de un vino de calidad. Así, el número menor de semillas por baya en los racimos de Tempranillo Blanco hace que éstos sean, de manera general, menos compactos, lo que permite un microclima más aireado reduciendo el riesgo de enfermedades fúngicas y ofreciendo una exposición solar más uniforme, lo que genera una maduración más homogénea de los frutos y una mejora de la composición del mosto.

Más información:

Tello, J., Royo, C., Baroja, E., García-Escudero, E., Martínez-Zapater, J.M., Carbonell-Bejerano, P. (2021) Reduced gamete viability associated to somatic genome rearrangements increases fruit set sensitivity to the environment in Tempranillo Blanco grapevine cultivar. Scientia Horticulturae, 290:110497.

https://doi.org/10.1016/j.scienta.2021.110497